martes, 22 de noviembre de 2011

One day I`m gonna forget your name, and one sweet day you are gonna drown in my lost pain.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El poder del discurso sobre la construcción del alma puede compararse con el efecto de las drogas sobre el estado corporal. Así como estas al expulsar los diferentes humores del organismo, consiguen poner fin a la enfermedad o a la vida, lo mismo ocurre con el discurso: palabras diferentes son capaces de despertar dolor, placer o temor, o también, a través de una persuasión dañina, narcotizar y hechizar el alma.

De según como se mire todo depende.

Había cumplido 18 años, no me había percatado de las consecuencias que esto parecía traer. Estaba en crisis, había visto irse amigos, conocidos, fiestas, salidas y tiempo de mi vida. Estaba sola, con la computadora y muchas fotocopias por leer, todos los días vivía para la facultad y no había notado que esto lo hacía por mi. Siempre había querido plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Escribir un libro que no se vendería si no me despojaba de cosas innecesarias, como esas fiestas que no eran tan importantes y esa vida social a la que lo único que le interesaba era que vaya a emborracharme a X lugar. Esa no era yo, mis amigos comprendían la importancia que tenían en mi vida otras actividades, sabían que era lo que me gustaba hacer, mis sueños y los problemas que quería solucionar; y los que no lo sabían, no eran mis amigos. Abrí la cabeza y no me iba a dejar influenciar por nadie, puse mis prioridades en orden. A ver que tan bien resultaría esto..
Como siempre en mi vida, los demás salen beneficiados.